El título surge de una conversación con mi amigo el cocinero (Suso, de O Dezaseis) el año pasado. Ante su cansancio crónico y su deseo insistente de abandonarlo todo le propuse que colgara un letrero en la puerta del restaurante y se viniera conmigo de vacaciones a Porto. El letrero diría: CERRADO POR ABURRIMIENTO. Y como define absolutamente mi estado actual, lo adopté como título para el nuevo espectáculo de Matarile.
No aceptar el aburrimiento,
antes cerrar,
mejor matarse.
Por ahí empezamos.